el colchón junio 19, 2010
Posted by Lola in Uncategorized.trackback
En principio, compré en Ikea una cama con cajones debajo del somier, pero tenía 3 inconvenientes: El colchón tenía que ser de Ikea porque las dimensiones que usan son de 1.40 ó 1.60 (y los colchones de Ikea no sé qué confianza dan), los cajones no tenían mucha capacidad y me la tenía que montar yo. Al final, cancelé ese pedido y me fui a Coslada, donde está la fábrica de Pikolín. Allí tienen una minisección donde ponen colchones que son o de “fuera de temporada” (flipé cuando supe que eso existía) o con alguna pequeña tara estética, nunca del colchón en sí.
Al final cogí uno al que ni siquiera le encontramos la tara (quizá un pequeño descosido invisible en una esquina) y que en catálogo costaba 780 euros pero a mí me costó 350. Nada mal… El jueves lo traen y montan el canapé, también de Pikolín y con muchísima más capacidad. En ese momento quizá el piso parezca realmente más habitable.
Lo, ten cuidado. Un día vas a entrar y eso va a parecer una casa de las de verdad.
Pues no será ahora… Todo está igual que el jueves…
Las casas mejoran mucho cuando tienes donde sentarte. La sensación de tener que estar obligatoriamente en pie es terrible.
Cuando ves la cama puesta parece que te queda muy poco para terminar. Pasas de dormitorio vacío a dormitorio a secas.
Y poner el sofá en horizontal, también influirá…