limitada junio 11, 2010
Posted by Lola in Uncategorized.trackback
Aprovechando que en cuestiones de transporte, para Ikea lo mismo da 3001 que 6000 euros y que la cocina ya se lleva esos 3000 (con lavavajillas, horno y lavadora), me he puesto a comprar cosas que abulten mucho y yo no pueda luego llevármelas, aprovechándome así de que lo suben a casa. Tras 4 horas dando vueltas comprando armarios, cama, colchón y sofá, voy a pagar y… ¡tachán! Límite de la tarjeta: 900 euros. ¡¡Juas!! La que he liado en la cola de la caja ha sido pequeña…. En fin, mañana vuelvo.
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Me pasó lo mismo cuando tuve que comprar el útlimo billete a Dubai (tres días antes de la fecha de salida) y al final me lo tuvo que comprar mi madre porque si no, me quedaba en tierra…
Actualización: he vuelto, lo he comprado todo, me he ido a otro sitio, he comprado la lámpara del baño, e iba yo tan feliz pensando que me iba a casa cuando veo enfrente una tienda de muebles. Entro y veo las camas. Arg. Decido que prefiero una de canapé y no la del Ikea que había pedido (era con cajas pero mucho más pequeñas, se aprovecha menos). El precio cama-colchón era más o menos el mismo, con lo que decido volver a Ikea a devolver la cama (bueno, a devolverla y a que no me la envíen). Cuando lo estoy haciendo, pienso que si la cama no va a ser esa, no tiene sentido que el armario que había elegido ayer fuese el que era, con lo que subo, elijo otro armario, vuelvo a coger más cajas del autoservicio (pesan una vida) y vuelvo a pasarlo todo y a pedirle a la misma chica, una bendita, que vuelva a devolverme lo otro y a no enviarlo. Desde las 10 de la mañana hasta ahora mismo.
He visto cosas peores en Ikea, usted tranquila.
Yo una vez pagué en Ikea con tres tarjetas, dos mías y una de mi mujer.
Pareces mi madre en la cola del carrefour con los cupones descuento….
muaaaaaaaaaak!